Cáncer (en general)

Cancer

El cáncer es una de las principales enfermedades del siglo veinte. Se desarrollan células anormales cancerosas y, al no reaccionar el sistema inmunitario frente a estas células, proliferan rápidamente.

Los seres humanos frecuentemente tienen células pre-cancerosas en el organismo pero el sistema inmunitario, es decir el sistema de defensa natural de nuestro cuerpo, se encarga de ellas antes de que se vuelvan cancerosas. Es porque dichas células anormales se desarrollan de modo incontrolado e incesante que pueden dañar el funcionamiento de un órgano o de un tejido, pudiendo así afectar partes vitales del organismo.

Según el doctor Hamer, el cáncer está originado por el SDH (Síndrome de Dirck Hamer) que representa un impacto emocional recibido en soledad o aislamiento psicológico unos meses antes de la aparición del cáncer. La localización del tumor dependerá del acontecimiento y de su vivencia (la interpretación emocional). El cáncer será por lo tanto una respuesta biológica a un conflicto no cerrado.

CONFLICTO: Todos los cánceres tienen un conflicto de identidad en el que no somos quien desearíamos ser. Debemos preguntarnos ¿Qué es aquello que no queremos ver morir? (la vejez, el trabajo, una relación, un pensamiento…).

Los enfermos de cáncer suelen ser personas que mantienen algún tipo de resentimiento de larga duración o problemas emocionales pendientes con el pasado, creyendo que se trata de algo inocuo, normal o, simplemente, que es imposible cambiar la forma de verlo, pensarlo o sentirlo. Y evidentemente, se sienten profundamente heridos por todo eso.

Un cáncer suele tener varios conflictos programantes y un desencadenante. Es importante ir desgranando el “complot” de conflictos, pero existe una urgencia, y en eso es importante un cambio RADICAL en las actitudes, las decisiones, los pensamientos, sentimientos, comportamientos, reacciones que hemos llevado hasta ahora.

Como bien dice Enric Corbera: “Debemos darle a nuestra vida la vuelta como un calcetín”.

Una actitud muy importante a tener en cuenta es la siguiente: Debemos reconocer que de niño sufrimos y debemos darnos permiso para rechazar a uno de nuestros progenitores o a los dos. Las heridas vividas en soledad crean la gran mayoría de los problemas. Debemos perdonar, pero sin olvidar que la dificultad más grande de las personas con cáncer es perdonarse a sí mismas por haber albergado esos pensamientos de odio o esas ideas de venganza.

Debemos perdonar al niño que vive en nosotros, que vivió en silencio y sintió rabia y rencor sin tener quien lo apoyara, quien lo entendiera. Y debemos dejar de pensar que el hecho de rechazar a otra persona significa ser «malo». No es maldad, es ser humano.

Si para curarme yo debo (por ejemplo) ir al norte, pero la gente que me quiere no desea ir al norte, entonces yo deberé tomar una decisión: O me quedo con la gente que me quiere, o voy a curarme.

Al final, toda gira en el mismo epicentro, darse cuenta de que es correcto ser quien somos.

Aunque no hayamos tenido la ocasión de darnos cuenta del “para qué” somos quien somos, el mundo gira siguiendo un sentido y nosotros formamos parte de ese sentido.

Yo he proyectado mi realidad en los que me rodean, y ellos me la devuelven a modo de espejo comportándose como yo creo que me merezco. Si quiero romper con todo y renovar “mi realidad” debo alejarme de esas inercias repetitivas, inconscientes y que me han producido dolor.

Evito darme amor y aprecio porque creo que no lo merezco. Mi voluntad de vivir se vuelve casi nula. Me siento inútil. “¿De qué sirve vivir?” Es mi modo de acabar con la vida. Me auto – destruyo y es aquí un suicidio disfrazado. Tengo la sensación de haber “fallado” mi vida y veo ésta como un fracaso.

La parte del cuerpo afectada me da explicaciones sobre la naturaleza de mi(s) problema(s): esto indica cuales son los esquemas mentales o actitudes que debo yo adoptar para hacer que desaparezca la enfermedad. Debo volver a tomar contacto con mi “yo “interior y aceptarme tal como soy, con mis cualidades, mis defectos, mis fuerzas y mis debilidades.

La aceptación de mi enfermedad es esencial para que pueda luego “luchar”. ¿Si yo rehúso aceptar mi enfermedad, cómo puedo curar?

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