Las creencias colectivas

En BioNeuroCoaching trabajamos, muy específicamente, con las creencias de los clientes, tanto sean concientes como inconscientes. Éstas son sus creencias personales. Pero, ¿qué pasa con las creencias colectivas?

En todo grupo social (familia, empresa, vecinos, amigos, país, etc) se comparten determinadas creencias. Esto no quiere decir que todos pensemos lo mismo, pero sí que hay determinadas creencias que son compartidas dentro del grupo. Algunos ejemplos pueden ser: «la situación económica está mal», «los premios y castigos generan aprendizaje», «en nuestra ciudad hay mucha violencia», «los dueños de la empresa nos explotan», «los empleados no tienen compromiso», etc.

Como en las creencias personales, las creencias compartidas determinan las acciones del grupo social, así como también su nivel de bienestar y efectividad.

Y, al ser creencias colectivas, no afectan por igual a todas las personas que la comparten.
El que a una persona le afecte más que a otra depende de su grado de RESONANCIA con esa creencia y el nivel de emocionalidad “negativa” o incómoda que le genera. Mientras más resuene con esta creencia y mientras más le genere un estado emocional incómodo de frustración, miedo, cólera, enojo, tristeza, preocupación etc, más le afectará la creencia y la manifestará en su realidad.

Nuestro trabajo como BioNeuroCoach tiene que ver, de alguna manera, con cambiar interpretaciones. Esto no significa imponerle al cliente (consultante, coachee, coacheado) nuestra propia interpretación, sino facilitar que él encuentre su propia interpretación más generativa/sanadora. Esto aplica tanto para las creencias personales como para las creencias colectivas. En éste último caso hablamos de de un cambio cultural.

Entonces, hay interpretaciones (creencias) que son tranquilizantes/justificadoras: «No gano suficiente dinero porque hay una mala situación económica en el país» o «Le dije que sí, porque si le decía que no se iba a enojar». Son interpretaciones que justifican un mal resultado, me dejan tranquilo porque ese mal resultado está explicado, pero me sacan poder para cambiarlo, me hace víctima. Hay muchas personas que prefieren vivir en el victimismo, en su zona de confort, porque el cambio les es demasiado incómodo, riesgoso, les genera una pérdida de identidad. Generalmente desde el victimismo obtenemos muchos beneficios secundarios inconscientes: por ejemplo, “si yo no puedo hacer nada cambiar la situación, no tengo que esforzarme”, “ si me quejo y soy víctima, puedo llamar la atención”, “si no tengo suficiente dinero, me siento con el derecho de pedir que me mantengan, que me ayuden, vivo más seguro porque no me robarán, pues no tengo nada etc.” Mucho de esto también tiene que ver con las creencias y patrones heredados de nuestros ancestros.

Por otro lado hay interpretaciones generativas/sanadoras: «No gano suficiente dinero porque no aprendí cómo hacerlo en estas circunstancias» o «Le dije que sí, porque no sé cómo poner límites». Son interpretaciones que promueven mi aprendizaje y transformación. De allí la importancia de tomar conciencia: ¿de dónde viene esta creencia? ¿es real para mi? ¿Quiero mantenerla?

Es importante tomar conciencia que hay creencias y actuaciones aceptadas de forma colectiva que son dañinas e inefectivas, por ejemplo echar la culpa afuera de nosotros. En general esto nos hace víctimas de las situaciones: “me va mal económicamente porque la situación está mal, porque es culpa del gobierno, porque la vida es dura y yo no puedo hacer nada contra ello” En vez de preguntarnos ¿para qué me va mal económicamente? ¿Qué creencias tengo con respecto al dinero, a la vida, a la abundancia?

“Me enfermo porque el clima cambió”. En lugar de preguntarnos ¿para qué me enfermo? ¿Qué me está queriendo decir mi cuerpo con este síntoma? Parte del trabajo del BioNeuroCoach es poder desmantelar la “historia” del coachee yendo al verdadero conflicto, a sus verdaderas creencias a través de interpretar el lenguaje del cuerpo. Si el clima fuera el único causante de las enfermedades ¿por qué no nos enfermamos todos con los cambios de clima? Por ejemplo.

Es importante recalcar que las creencias colectivas no se cambian por imposición. Si hay alguna creencia compartida por tu grupo social que tú no compartas, te moleste, la rechaces, la resistas… no lograrás nada pretendiendo imponer una mirada distinta. En este caso puedes preguntarte: «¿Para qué quiero cambiar esta interpretación colectiva ?» Tu mayor poder está en cambiar tus propias interpretaciones !!!

Finalmente, queremos compartirte un párrafo del libro «El Tao de los Líderes»:

¿Quieres ser una influencia positiva para el mundo? Primero, pon en orden tu vida. Asiéntate en un comportamiento que sea sano y eficaz. Si lo haces, ganarás respeto y serás una poderosa influencia.

Tu conducta influye en los demás mediante el efecto de onda. Un efecto de onda funciona porque todo influye a todos. La gente poderosa es gente con influencias poderosas.

Si tu vida funciona, influyes en tu familia.
Si tu familia funciona, influye en la comunidad.
Si tu comunidad funciona, influye en el país.
Si tu país funciona, influye en el mundo.
Si tu mundo funciona, el efecto de onda se esparce a través del cosmos.

Recuerda que tu influencia comienza contigo y se extiende hacia afuera como las ondas en el agua. Así que asegúrate de que tu influencia sea potente y saludable.

¿Cómo sé que esto funciona?
Todo crecimiento se difunde hacia afuera a partir del núcleo fértil y potente. Tú eres ese núcleo.

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