El miedo

miedo

DEFINICIÓN. Es una reacción de la persona ante la percepción en el ambiente de una amenaza o peligro. Impulsa a buscar la autoprotección que generalmente se expresa en forma de huida o ataque. Su objetivo es la protección. Tenemos miedo cuando creemos que existe la posibilidad de que suceda, o de que haya sucedido, algo malo: perder algo que valoramos, o no conseguir un resultado deseado.

El miedo psicológico es diferente al miedo biológico.  El miedo biológico se dispara ante un peligro inminente.  El miedo psicológico es generado y autogenerado por pensamientos y creencias de peligro a futuro, por experiencias de pasado.  Este miedo es paralizante.  Las preocupaciones y los intentos de querer controlarlo todo, se esconden detrás miedo y se expresa en el cuerpo como fatiga crónica, dolores tensionales, enfermedades osteoarticulares, por mostrarse extremadamente inflexibles, intolerantes y perfeccionistas, todas ellas cualidades inherentes del temor.

Para liberarnos de miedo hay que aprender a fluir y confiar; sentir que hay algo que nos sostiene a todos y que responde a mi emoción.  Por lo tanto, si alimento el miedo en mi vida, estoy pidiendo inconscientemente que se me envíen situaciones de miedo, las cuales me darán razones para tener aún más temor.  Frente a las situaciones de temor el mejor antídoto es llevar a la mente a un estado de aceptación y desapego de los resultados y las circunstancias.

ACCIÓN. El miedo invita a la acción, la preparación y el uso de energía para proteger aquello que uno aprecia y valora. También invita a investigar lo desconocido y a tornar las medidas precautorias que resulten más convenientes.

ACEPTACIÓN. Cuando uno canaliza su miedo mediante acciones concretas, tiene mayor probabilidad de reducir el riesgo que lo acecha o los daños que pueden ocurrir. Más allá del resultado final, quien actúa en coherencia con sus valores y objetivos experimenta durante el proceso su integridad personal. Sabe que hizo lo mejor posible más allá del éxito o fracaso. Así, puede acceder a una sensación de paz interior. En este estado, es capaz de aceptar la posibilidad de una pérdida y prepararse para afrontarla.

NEGACIÓN/RECHAZO. Cuando uno, ante su miedo, se mantiene inactivo, sufre ansiedad y descontrol. Se ve a merced de acontecimientos sobre los cuales no puede influir y se convierte en víctima, olvidando su capacidad para responder frente a la situación. Olvida que, aunque no puede alterar los acontecimientos, siempre puede actuar sobre el efecto que los acontecimientos tienen sobre sí a nivel físico, mental y emocional. Uno se siente indefenso frente a la posibilidad de perder aquello que aprecia, tiene aversión tanto por el riesgo como por el estrés y nerviosismo, y puede desarrollar fobias y angustias. Vive con una sensación de preocupación e inseguridad constante; se encuentra desmotivado y sin energía para proteger aquello que le importa. Manifiesta rigidez y rechazo a las malas noticias; ataca a los mensajeros, sin darse cuenta de que de esa forma queda aislado y pierde contacto con la realidad.

OPORTUNIDAD PARA TRASCENDER. Se produce al encontrar la confianza esencial de ser quien uno es (capaz de enfrentar las dificultades y pérdidas que inevitablemente trae la vida), en vez de la efímera seguridad que proporciona obtener y mantener todo lo que uno quiere. Descubrir lo que permanece y se recrea más allá de la normal impermanencia de los objetos materiales.

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